LAS FINANZAS EN FAMILIA, EL CRÉDITO

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LAS FINANZAS EN FAMILIA, EL CRÉDITO

LAS FINANZAS EN FAMILIA: DINERO, MATRIMONIO E HIJOS


Normalmente ya es complicado llevar las cuentas cuando solo hay que controlar la economía de una sola persona. La cosa se complica más cuando vivimos en pareja o ya hemos formado una familia. En ese caso no solo tenemos que llevar el control de nuestra cuenta, sino el resultado de multiplicarla por cada miembro que compone nuestro núcleo familiar.

Esto no quiere decir ni mucho menos que seamos “dueños” de las cuentas de nuestra pareja ni de nuestros hijos, sino que debemos medir el gasto que hagamos, ya que repercute en los demás, ya sea directa o indirectamente. Es decir, no controlo lo que gasta mi pareja ni le digo en qué invertir su dinero, pero sí debemos fomentar y predicar con el ejemplo en que si uno se aprieta el cinturón, nos lo apretamos todos.

La educación financiera debe ser cosa de todoseconomia familair

Es importante que fomentemos la educación financiera en los niños, pero eso no debe quedarse solo en ellos. Es importante que se tenga en cuenta que lo que yo gasto y lo que yo ahorro, tengamos cuentas conjuntas o divididas, significa que la otra persona pueda ahorrar o gastar más, ya que al banco, a la compañía de gas, de agua, etc. Le da igual quién gasta más y quién menos: pasan los recibos igualmente mes a mes.

Por eso es muy necesario que para que las finanzas familiares no supongan un quebradero de cabeza ni un motivo de discusión, tengamos presentes prioridades, necesidades e incluso los caprichos que tiene cada uno dentro de la economía familiar.

No discutir nunca por dinero

Que tire la primera piedra quien nunca, ya sea como hijo, como padre o como pareja, haya sido replicado por haberse permitido un capricho demasiado caro cuando no era el momento: un móvil de última generación para presumir cuando todavía el anterior funcionaba, unas entradas a un concierto, una camisa de diseño, o incluso algo tan simple como una golosina cuando estamos recortando gastos de alimentación en casa. Estos son ejemplos de impulsos que nos pueden dar en el día a día y de los que nadie está a salvo.

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En estas situaciones es importante que nunca busquemos la polémica. Ni tratando de justificar el gasto con frases del tipo… ¡Trabajo mucho para poder comprarme esto!… Ni replicándolo si no es cosa nuestra.

Las discusiones económicas son una de las principales razones del desgaste de las relaciones familiares. Se debe buscar la forma de dialogar, pero nunca reprochar.

El dinero es una cuestión tabú en nuestra sociedad y es algo muy delicado, por lo que siempre debemos tratar de comprender a la otra persona y hacerle entender que el gasto no se debe volver a repetir, o que ese gasto conlleva que en ese mes haya que recortar otros, repercutiendo en el resto de miembros de la familia. Normalmente de esta forma se entrará en razón, pero jamás debemos dejar que los asuntos financieros sean una fuente de reproches dentro de nuestro núcleo familiar.

Comunicar los gastos ordinarios y extraordinarios

Todos los miembros de la familia deben saber en qué situación económica se encuentran. De esa forma serán más coherentes con los gastos. Desde el hijo más pequeño hasta nuestra pareja deben saber si tenemos problemas o no para llegar a final de mes, y así se evitarán gastos superfluos o discusiones como las mencionadas antes.

Para saber de antemano esta situación, nos puede ayudar crear una hoja de Excel con los gastos familiares en que incluyamos un presupuesto familiar. Cuantos más miembros de la familia estén involucrados en la realización del Excel, mayor será el conocimiento de lo que se puede gastar y lo que no. Además, resulta muy divertido hacerlo en familia y que cada uno incluya los gastos que para él son importantes dentro de ese presupuesto, de forma que las necesidades de nadie se queden fuera de la economía familiar.

¿Cuentas compartidas o separadas?

El tema de decidir si los cabeza de familia deben aportar sus ingresos a una cuenta conjunta o si cada uno debe administrar su propia cuenta repartiendo los gastos, es algo demasiado personal como para que entremos en lo que es más adecuado y lo que no. Cada caso, al igual que cada persona, es diferente.

Lo que nunca deberíamos hacer es considerarnos dueños y señores de las finanzas familiares, siendo el resto de miembros de la familia una especie de asalariados. O en el caso de que las cuentas vayan por separado, considerar que lo que yo haga con mi dinero es cosa mía y solo me incumbe a mí.

Cuando se forma una familia se adquiere un compromiso en común, se empiezan proyectos juntos y ningún factor que pueda incumbir en los miembros del hogar debe ir “por libre”. No se trata de disciplina, sino de confianza.

En conclusión, las finanzas familiares deben ser un asunto en el que todos los miembros de la familia participen, de forma que nunca se deje que los problemas financieros afecten a las relaciones entre los miembros del núcleo familiar.

En un caso de apuro, no dudes en visitar nuestra plataforma financiera y solicitar alguno de nuestros servicios de créditos. Si tienes alguna duda sobre cómo funcionamos, puedes enviarnos tu pregunta a nuestra sección “PREGUNTAS” y estaremos encantados de responderla lo antes posible.


 

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