¿PARA QUÉ SIRVE TENER UN SEGURO?

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¿PARA QUÉ SIRVE TENER UN SEGURO?

¿PARA QUÉ SIRVE TENER UN SEGURO?


¿Para qué nos sirve tener un seguro? No solamente para evitarnos una multa en el caso de no tener el seguro del coche, donde es obligatorio disponer de uno. Además de eso, resultan muy útiles como “colchón” para situaciones donde nos podemos ver apurados de dinero si tenemos que afrontarlas nosotros mismos: pérdida de propiedades, costes sanitarios, etc. Ante la posibilidad de que ocurran estas situaciones conviene blindarnos y tener bien a mano un plan B que nos ahorre dolores de cabeza. Pero ¿Qué tipos de seguros hay y cuáles interesan más según la situación? En este artículo vamos a responderte a estas preguntas.

Tipos de seguroscual es el mejor seguro

La oferta que existe en seguros es muy variada y amplia, pero a nivel general podemos distinguir entre dos tipos de seguros claramente: seguros que están asociados a la actividad de la persona y seguros asociados a proteger bienes concretos.


Seguros asociados a la actividad de la persona

En este caso, el sentido que tiene el seguro es cubrir y proteger la actividad de la persona, de forma que si ocurre un accidente o una lesión/enfermedad que compromete nuestra integridad de forma involuntaria, recibiríamos una compensación o los medios necesarios para solventarla.

 

 

Seguros asociados a proteger bienes concretos

En este caso, sin embargo, el fin del seguro es proteger una propiedad o un bien (aunque sea intangible, como los jurídicos). De esta manera el bien no se ve perjudicado o, en el caso de sufrir daños, se nos compensaría con ello para que se pueda restituir la situación anterior al accidente. Debido a la gran variedad de bienes y tipos de seguros existentes, en este grupo es donde encontramos una mayor oferta.

Modalidades en los seguros de personas

En esta clasificación podemos agrupar los seguros en tres modalidades diferentes que son las siguientes: seguros de vida, contra accidentes y seguros sanitarios.

Seguros de saludEl sentido de estos seguros es aliviar una situación desfavorable y ayudar a afrontar una situación complicada como una enfermedad, que ya de por si resulta psicológicamente difícil de sobrellevar.

Por otra parte también garantizan la solvencia económica para que en el caso de que al producirse un imprevisto, se impida el desarrollo de la actividad laboral del asegurado, este o su familia pueda continuar recibiendo el equivalente aproximado a su salario mensual. Casos como un accidente que conlleva una minusvalía o incluso la muerte del cabeza de familia son ejemplos de este tipo de seguros.

Modalidades de seguros contra daños

Esta modalidad está destinada a la compensación ante la pérdida de algún bien o al cumplimiento en algunos casos de nuestros derechos y obligaciones como sujetos jurídicos.

Algunos ejemplos son los seguros antirrobos, seguros de hogar, de asistencia jurídica, para transportes, etc. La oferta es tan variada como los tipos de bienes que podemos adquirir.

Mientras que en los seguros de personas la contratación va más encaminada a “aliviar” una situación desfavorable, en este sentido lo que se busca es restaurar la situación o compensarla económicamente. Una enfermedad se puede curar o no, pero ante un incendio si es posible que, si bien no se devuelve todo a su estado natural, se adecente la casa y se obtenga el monto necesario para adquirir bienes por el mismo valor que los que se han perdido en el desastroso suceso.

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¿Por qué contratar un seguro?

Los seguros se suelen contratar por tres motivos principalmente: sentirnos aliviados y mostrarnos precavidos ante una situación de la que sabemos que, sin contar con la ayuda que proporciona el seguro, nos veríamos desestabilizados y expuestos. Prevenir situaciones que debido a nuestra actividad diaria que ponen en riesgo nuestra integridad o nuestro patrimonio, y por último, porque esté asociado a las condiciones de la contratación de un crédito o préstamo.

En el primer caso puede servirnos como ejemplo el seguro de asistencia sanitaria en el caso de que seamos sensibles al contagio de enfermedades o tengamos una que nos obliga a acudir frecuentemente al médico.

En el segundo, si nuestra jornada laboral supone algunos riesgos (limpiezas verticales, tratamiento de residuos, etc.) supone un alivio la contratación de un seguro de vida, en ocasiones asociado contractualmente, así como si nuestra familia depende mes a mes de nuestro apoyo económico.

 En el tercero, sin embargo, debemos tener mucho cuidado para ver si realmente nos interesa el seguro asociado, ya que muchas veces la cuota atractiva del préstamo se ve elevada añadiendo las cuotas de seguros que no son demasiado competitivos y esto hace una suma total que no pensamos que íbamos a pagar.

Para evitar esta última situación, existen en el mercado productos como los créditos personales o el dinero urgente que tenemos en nuestra web, que no llevan costes asociados a su concesión, ya que en definitiva, el sentido de un seguro es que nos sintamos cómodos con su contratación, y no que sea una obligación muy costosa.


 

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