LA INFLACIÓN

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LA INFLACIÓN

¿QUÉ ES LA INFLACIÓN?


Siempre hemos escuchado decir que la economía es muy parecida a una montaña rusa. Esto se suele decir porque en cuestiones económicas, lo que hoy es una cosa, mañana puede ser otra totalmente diferente y las consecuencias que estos cambios traen son impredecibles. Una de las variantes que provoca que las políticas monetarias resulten ser una atracción de feria es la llamada inflación. Este término lo escuchamos muy frecuentemente y suele ser el culpable de que ayer pudieses comprar algo de forma holgada con tu sueldo y hoy pases apuros para adquirirlo: “¡La culpa es de la inflación!”, “¡No llego a fin de mes por la inflación!”… y expresiones por el estilo que solemos oír. Pero más allá de estas expresiones y de lo que hemos comentado sobre ella, ¿Qué es la inflación realmente?

En este artículo vamos a conocerla un poco más y veremos que en su justa medida la inflación no es un fenómeno “malo”.

Definamos la inflación

La inflación es la culpable que los precios subanEn primer lugar podemos definir lo que es la inflación diciendo que es básicamente la culpable de que los precios aumenten. Así de claro. La inflación es lo que causa que cosas que antes costaban un euro, hoy cuesten dos. Un ejemplo podría ser los billetes de metro o el coste de un autobús.

La definición exacta de inflación sería la siguiente: el aumento del valor de bienes y servicios en un periodo concreto de tiempo, lo que conlleva a una disminución del valor del dinero al reducir su capacidad de cubrir necesidades.

En otras palabras, la inflación lleva consigo que se tenga que ajustar la economía, tanto a niveles macroeconómicos (un aumento del precio de la gasolina afectaría directamente al sistema de transporte y por lo tanto a los presupuestos estatales) como microeconómicos (ese mismo aumento se refleja en la reducción del poder adquisitivo familiar) y que, por lo tanto, en el caso de que la inflación sea elevada, lleva a situaciones de crisis económica.

La inflación, tanto en términos macroeconómicos como microeconómicos, es la causante de que los precios aumenten

Pongamos un ejemplo para entenderlo mejor. Si en un momento dado una persona cobra 1.000€ y el carro de la compra cuesta 100€, puede hacer frente fácilmente a una compra. Sin embargo, la inflación puede hacer que el carro de la compra en lugar de 100€ cueste 200€. Si esta persona (como suele ocurrir) sigue cobrando 1.000€, su poder adquisitivo es mucho menor, ya que la inflación ha doblado el precio de los bienes que tiene que adquirir. Pasaría lo mismo con la gasolina, la vivienda, etc. De forma que con esos 1.000€ que antes podría permitirse ciertas cosas, después de que se inflen los precios, podría comprar muchas menos cosas y la economía de esa persona entraría en crisis.

Eso sería un ejemplo en la economía familiar, o microeconomía, pero pasa exactamente lo mismo a niveles macroeconómicos (de la economía de un país).

Pero la inflación, como dijimos, no siempre es un fenómeno “malo” y eso es lo que vamos a ver a continuación.

Niveles óptimos de la inflación

Como hemos dicho, no en todos los casos la inflación es mala. Si esa persona del ejemplo que acabamos de poner, viese subido su nivel de ingresos en proporción a la inflación, no habría ningún problema: seguiría pudiendo adquirir los mismos bienes ya que aunque los precios suban, también sube su nivel adquisitivo. El problema viene en que esto que acabamos de decir es una quimera. Puede que haya sido así en algún momento, pero desde luego ahora no lo es. Es decir, la inflación y los salarios no crecen de forma paralela, y esto hace que la inflación se convierta en un problema.

También puede ocurrir que los precios aumenten de una forma descontrolada, lo cual también puede significar un problema ya que los sueldos no pueden subir a ese ritmo.

cual es el punto correcto de la inflación Como todo en cuestiones de economía, hay un nivel en que la inflación es óptima. Se trata del 2% anual, según han fijado los bancos centrales. Este sería el nivel óptimo para que la inflación no cause una desestabilidad en la economía, tanto a nivel familiar como a nivel del país. Este porcentaje entonces, sería el adecuado para que, tanto si hubo un aumento en los salarios como si se han estancado, pueda ser asequible la subida y no produzca desbarajustes importantes.

El problema viene cuando este aumento se prolonga durante años y los salarios se estancan durante años también. Si pasan 3 años en que el aumento de la inflación es del 2% quiere decir que por cada 1.000€ el aumento son 20€. Si seguimos cobrando 1.000€ dentro de tres años, el aumento de la inflación habrá sido de 60€. Y así sucesivamente…

Qué es la deflación

Sabemos que en este mundo todo son dualidades. Todo lo que existe, tiene algo contrario. Blanco y negro, Ying y Yang, frío y calor,… y así podríamos estar para siempre nombrando elementos que existen y su contrario natural. Por lo tanto, la inflación no iba a ser diferente, y menos tratándose de un fenómeno económico que se basa en números. La inflación tiene su “enemigo” particular al igual que lo tienen las demás cosas, y este es la deflación.

Por lo tanto, si la inflación es la subida de los precios de los bienes y servicios que consumimos, la deflación será la bajada de los precios de los bienes y servicios que consumimos.

Pero sin embargo, aunque esta característica nos pueda parecer más llamativa y apetecible que la inflación, también tiene su lado oscuro y sus consecuencias negativas en la economía, tanto a nivel familiar como a nivel macroeconómico.

“La deflación, en términos domésticos y macroeconómicos, es el fenómeno de la bajada de los precios de los productos y servicios que utilizamos”

Esta bajada de los precios puede tener consecuencias como la reducción de los beneficios de los proveedores de los productos, y también se puede desencadenar una falta de estabilidad económica si la deflación es demasiado fuerte. ¿Por qué? Porque cuando entramos en uno de estos procesos (deflación o inflación) es muy difícil saber cuándo vamos a salir de ellos.

Por lo general cuando se produce una deflación, se posponen las inversiones a la espera de que los precios sigan y sigan bajando, de forma que se puedan conseguir mejores precios en el futuro.

Pongamos un ejemplo muy tonto y muy casero. Si la gasolina costaba 1,15€ y baja hasta 0,90€, muchas personas se quedarán esperando a que baje más para poner gasolina a su coche, de forma que se paraliza la economía a la espera de que la deflación continúe bajando los precios, y esto hace que se genere una inestabilidad económica. Este ejemplo es muy básico y puede que absurdo ya que cuando se te acabe el tanque tendrás que poner gasolina sea cual sea el precio. Pero si en lugar de gasolina hablamos de precio de acciones de empresas, y en lugar de una persona empleada hablamos de un gran inversor, las consecuencias en la macroeconomía pueden ser nefastas ya que se paraliza el mercado.

Es importante controlar la inflación

Igual que hablábamos de que todo tiene su versión y su contrario, y en el caso de la economía pasa igual con la inflación y la deflación, también es cierto que lo mejor es el equilibrio en todos los casos, y también en el económico.

Es decir, que en el caso de la economía, lo mejor es que exista un equilibrio entre la inflación y la deflación. ¿Por qué? Porque ya sea que suba o que baje elLa diferencia de la inflación y la deflación precio, la mejor situación sería que se mantuviese aproximadamente en el mismo precio. Ya que si, por poner otro ejemplo tonto, me quiero comprar una lata de refresco, no solo quiero saber lo que me cuesta hoy, sino que me gustaría tener una cierta tranquilidad al pensar que mañana costará lo mismo o más o menos lo mismo. Si esto no ocurriese, no querría comprar una lata de refresco debido a las dudas que me causa el precio que va a tener mañana.

Esto sería un ejemplo de las economías domésticas, pero como dijimos antes, se puede extrapolar a los inversores que mueven las economías nacionales, y que pueden tener el mismo resultado pero en unas proporciones mucho mayores.

“En cuanto el mercado ofrece una duda sobre las subidas o sobre algo en principio positivo como las bajadas de los precios, se produce una inestabilidad económica muy difícil de controlar”

Para resumir todo este artículo en muy pocas palabras, podemos decir que lo realmente importante es que podamos controlar la economía en todos los aspectos. La estabilidad viene cuando podemos planificar de un día para otro y de un mes para otro nuestros presupuestos sin el miedo de que de repente los precios suban de una forma desmesurada o bajen de la misma forma.

No obstante, para que nadie te descontrole en el tema de tus finanzas personales, ten siempre en cuenta que existen soluciones económicas del día a día como pueden ser los créditos rápidos que ofrecemos en nuestra web www.creditoagil.es y que te pueden sacar de un apuro económico, sea del tipo que sea, y esté debido o no a la inflación o la deflación.


 

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